GERMAN CASTRO ROJAS
(Discurso pronunciado por Waldo González Cofré en acto inauguración
Edificio Intendente Germán Castro Rojas. Talca, 12 de septiembre de 2009)
Srs. Autoridades, Representantes de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos de Talca. Estimadas compañeras y compañeros presentes. Me han entregado la responsabilidad de hablar o reflexionar acerca de la figura de Germán Castro y de su legado. Quiero pensar en voz alta… en representación de aquellos que compartimos con Germán los históricos acontecimientos de ese martes 11 de Septiembre de 1973. En estas sencillas palabras, estoy seguro, estarán presentes Hugo Miño Garrido, Santiago Vilches y Manuel Araya Mandujano. En estas mismas palabras me hago eco de las voces de María Angélica Benavides, Luis Contreras, Luis Valdés, Francisco Valdés, Luis Vizcaya, Vladimir Vega, José Muñoz, Juan Rivas y Gabriel Mariscal con los que compartí casi 5 años de prisión. Y con orgullo me hago eco también de las palabras de Manuel Araya, Antonio Salinas, Sergio Bravo, Edison Aravena, Manuel Campos, Luis Acevedo y Raúl Rojas protagonistas y sobrevivientes de la odisea del cruce cordillerano. Todos, dignos combatientes y consecuentes militantes que decidieron, ese martes de septiembre, compartir un trozo de historia con Germán Castro Rojas.
Compañeros…. Las últimas palabras de Germán antes de ser asesinado fueron: ¡Viva el Socialismo! Desde esa fecha, 27 de septiembre de 1973, me he preguntado constantemente… ¿qué haría Germán en el Chile actual?... ¿en qué partido militaría hoy?... Y la verdad es que un gran dolor silencia la respuesta. El socialismo que él soñó y el tipo de sociedad por la que él murió es una deuda aún pendiente…. Cómo explicarle, que después de tanta sangre, en el Chile del siglo 21 la educación y la salud son un gran negocio y no un derecho, que los torturadores y asesinos caminan desafiantes por nuestras calles, que a 36 años del golpe militar aún existan compañeras y compañeros desaparecidos de los que nadie se responsabiliza, que la tranquilidad del olvido y del silencio que hoy gozamos se fundamenta en la impunidad del dictador, que a menos de 100 kms de Talca existió un campo de exterminio para prisioneros políticos con cámara de gases y hornos crematorios con la absoluta anuencia del dictador y de sus avales políticos, aún hoy en campañas eleccionarias…. Como explicarle de los héroes olvidados, que dejamos de amarnos por la competencia, que perdimos nuestra capacidad solidaria por la avaricia, que enterramos el trabajo voluntario por el consumismo, que dejamos de cantar porque la alegría aún no llega….
Para recordar a Germán no basta sólo una placa en un edificio. Reconocer su gesto heroico durante el golpe militar no es suficiente. Necesitamos reencontrarnos con su genio y su talento. Necesitamos empaparnos de sus virtudes. Necesitamos la reencarnación de su espíritu para compartir y extender su memoria y su legado en una nación hambrienta de luz, de justicia y de utopías.
Germán era incorruptible… en lo político y en su comportamiento humano, lo que le trajo una serie de conflictos dentro y fuera del partido…. Su sonrisa fresca y picaresca se transformaba y sus ojos despedían una luz especial cuando le ponían a prueba su lealtad a lo que él representaba y en lo que él creía. Recuerdo la visita a la Intendencia de un connotado terrateniente talquino, cuyo fundo sería expropiado. Durante la audiencia el agricultor coloca sobre el escritorio, con gesto altivo, un maletín con dinero. Germán se levanta molesto, me mira y me dice: Saca a esta persona de mi vista antes que cometa una locura….y sale furioso de la oficina. El me explicaba más tarde, ya más calmado, que el poder corrompía si era ejercido sin austeridad ni benevolencia. Remató con una frase terrible: Espero nunca verte tentado por nada… aunque sea una sonrisa cautivadora, porque ahora eres un servidor público, y serlo de verdad es tan difícil como titularse de revolucionario… Si no lo asumes, ¡te vas...!
Ya no recuerdo cuantas veces visitamos el hospital a distintas horas de la noche o madrugada para cerciorarnos que los turnos y la atención se cumplían y se cumplían bien. Cuantas veces investigamos los estacionamientos de los vehículos fiscales de la CORA y del INDAP para garantizar que los recursos del gobierno regional no estaban siendo dilapidados. Entre los funcionarios públicos de la región se gestó el concepto del incorruptible Robespierre talquino.
Germán era incansable… Trabajábamos hasta 20 horas diarias y comíamos cuando podíamos. Sin embargo, recuerdo los largos mates con churrascas en las sedes sociales y como explicaba con firme ternura las soluciones compartidas a las demandas de su pueblo… y de pronto, una mirada inquisidora, para saber si estaba tomando nota o prestando atención y respeto a la exposición de la compañera…
Germán era valiente… Eran los años de la recuperación de las tierras improductivas y de las empresas estratégicas para ponerlas al servicio de las mayorías… Alrededor de las 7 de la tarde Germán me llama al despacho y me pide que viajemos a Molina sólo con el chofer. Ya en Molina, informó a carabineros que estábamos haciendo y enfilamos rumbo hacia la cordillera…. Eran las 9 de la noche. En el camino me explica que recibió información acerca de un levantamiento armado en un fundo cercano para emboscar a los funcionarios de CORA en la madrugada. Le ordena a Gatica (el chofer), que encienda el seguidor, avance despacio y descubra algún movimiento extraño. Efectivamente, un par de kilómetros más arriba estaba el grupo armado parapetado detrás de unos árboles. Germán baja del vehículo, los llama, les ordena deponer las armas y entregarse…. los campesinos, que eran pagados por el dueño del fundo, sorprendidos por la acción de este hombre, avanzan lentamente con sus armas hacia el camino donde estábamos los tres, desarmados. Unos minutos más tarde teníamos las armas apiladas en la berma del camino, los hombres sentados a su orilla y Germán explicándoles la importancia de la producción agrícola planificada y la justeza y trascendencia del gobierno popular. A las 6 de la madrugada llegó Carabineros. A las 9 de la mañana estábamos de vuelta en la Intendencia y minutos más tarde nos llaman desde Molina informando que los trámites de expropiación se habían efectuado sin problemas. Sentados en la oficina con un café en la mano Germán me dice con una sonrisa: Que bueno haber contado contigo… estaba un poco nervioso… ¿y tú?
Germán era consecuente…. La atmósfera política que precedió el golpe de estado fue asfixiante… Todos intuían lo que venía, pero nadie sabía la magnitud del enemigo, ni imaginaba la virulencia demencial que desataría ríos de sangre en nuestro país. Germán en repetidas ocasiones me preguntó cómo me sentía frente a un futuro semejante. La verdad es que nunca sospeché del infierno ni del nivel de maldad que me tocaría vivir. Pero ese martes hicimos la elección correcta: Teníamos que mantener la representación y responsabilidad entregada por el compañero Presidente y el gobierno popular y combatir hasta las últimas consecuencias. Opción uno: ejecutar el acuerdo y el plan de los partidos de la Unidad Popular. Opción dos: ejecutar plan alternativo diseñado por el partido en la región. Después de más de dos horas de espera en la Intendencia, desconectados del gobierno, desconectados del comité central y sin señales del comité regional de la Unidad Popular, iniciamos la ejecución de nuestro plan alternativo. Recogimos las pocas armas personales que nuestros militantes habían recolectado para la defensa de su gobierno y emprendimos rumbo al lugar que cobijaría nuestro Gobierno de la resistencia. Un territorio expropiado en la pre cordillera, en el límite de la comuna de Molina y la central Cipreses. Allí nos esperaba una columna de campesinos con pertrechos suficientes para resistir largo tiempo y en el peor de los casos cruzar la cordillera sin problemas. Nunca hasta hoy habíamos hablado sobre este plan, la verdad es que muy pocos lo conocíamos y gracias a eso, la columna de combatientes pasó a la clandestinidad y nunca la inteligencia militar se enteró de su existencia ni de los pertrechos. La imbecilidad política de nuestros interrogadores dedujo que volaríamos la Laguna del Maule… con los cartuchos vencidos que los mineros subieron a los vehículos cuando se unieron a nuestra acción no era posible imaginar hacer un rasguño a un monumento natural tan portentoso como es la laguna. Hasta el día de hoy algunos talquinos tienen la duda y se tragaron la propaganda insana de la dictadura, al igual que la del Plan Z.
Germán era un líder… era solidario y humilde… Ambos llevamos caminando al carabinero herido hasta la posta de Paso Nevado; en ese trayecto Germán le pidió disculpas por la herida y le explicó que su ataque a balazos desde el interior del recinto policial puso en peligro la vida de muchos compañeros que viajaban en los vehículos estacionados afuera del retén y puso en peligro, incluso, la vida del otro policía que conversaba amistosamente con él en la puerta. Germán nunca dio orden de atacar el lugar; llegamos a conversar con ellos y nos defendimos de una agresión inesperada, de un vecino de la Manso de Velasco…. Minutos antes del último combate escuchamos el discurso del compañero Presidente; el eco de sus palabras finales se confundió con el ataque de las fuerzas combinadas que subieron tras nosotros. Nos desplegamos para combatir y repelimos el ataque. Cuando ya casi no quedaban balas Germán organiza la retirada; ordena avanzar a la vanguardia, la retaguardia agotamos los últimos cartuchos y subimos al único vehículo. Dos kilómetros más arriba, una emboscada de las tropas de Jaña Jirón, demuele los vehículos a balazos y hiere a la mayoría de los tripulantes en ellos… Ya, la suerte estaba echada… Mientras nos golpeaban salvajemente, Germán gritaba a los oficiales que no tenían el derecho a torturarnos así y que él asumía toda la responsabilidad de los hechos… Su actitud protectora con nosotros le costó un castigo inmenso, demoledor… Sus ojos de cóndor herido no los olvidaré jamás…
Germán era un ser de luz…. La última vez que lo vi, fue la noche antes de su muerte… Parado en el pasillo, frente a la puerta de mi celda, me mira profundamente, alcanzo a pronunciar su nombre y me dice, con la tranquilidad que caracteriza a los sabios o los iluminados: Waldo… pase lo que pase, tú debes continuar… Estuve toda la noche parado frente a la puerta esperando su regreso, hasta que el guardia con el café de la mañana me obliga a entender que fue su despedida. Durante años soñé con él… Se aparecía en mi celda con su eterna sonrisa y sus ojos brillantes; un halo de luz envolvía su cuerpo radiante como si dijera: misión cumplida. Se me aparecía en Metro de Toronto, en la barra del café italiano o entre la muchedumbre del Mercado Portugués… siempre con la misma sonrisa, siempre con la misma luz.
Cómo acercarnos y definir a este hombre que salvó nuestras vidas asumiendo nuestras culpas y dolores?... Su heroicidad es comparable a la de los héroes que fundaron nuestro territorio, su fuerza ejemplar comparable a la de Allende o el Che y su legado es el de un artista… sí, un artista capaz de crear con su propia mano, con el material más complejo que existe en el planeta: nosotros, y moldear su propia vida y transformarla en una obra que trasciende el tiempo, el espacio y todas las dimensiones…
El conocimiento ancestral de la Nación Mapuche nos enseña que todo lo que existe en el universo existe dentro de nosotros y, por tanto, somos partes de las fuerzas que sostienen el universo… Entonces, todos tenemos parte de lo que fue Germán, lo que es Germán… Cultivémosla, transformemos nuestra materia prima en una obra superior… Ese compromiso es el mejor homenaje a este hombre nuevo que vino a este mundo a cumplir una misión. Asumamos.
Gracias.